1. Limitá su consumo de papas fritas y otras comidas saladas.
2. Tratá de usar condimentos que no contengan sal.
3. Sustituí la sal por hierbas, especias y otros condimentos.
4. Leé las etiquetas con cuidado porque a veces encontrará sal en lugares inesperados. (Por ejemplo, los jugos de tomate y verdura a menudo contienen mucha sal.)...
5. Probá los productos reducidos en sodio y sin sal.
6. Prepará las comidas con la mitad de la cantidad recomendada de sal. Muchas recetas indican más sal de la necesaria. Prepare las recetas sin sal y deje que cada persona agregue la cantidad que desea. Es muy probable que utilicen sólo una fracción de la cantidad indicada en la receta.
7. Cuando comas en un restaurante, preguntá si pueden prepararle un plato con menos sal o sin sal.
8. Probá los sustitutos de la sal. Algunos tienen el efecto de reducir la presión arterial a la vez que aportan nutrientes importantes.
9. Cociná el arroz, la pasta y los cereales sin sal.
10. Enjuagá los alimentos enlatados, como el atún
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